JAVIER ORELLANA CUBILES

Terapeuta Gestalt y Emocional

Javier Orellana Cubiles. Filósofo y terapeuta. Colegiado. Experto en Terapia Gestalt, Crecimiento Personal, Terapia Emocional y Psicopedagógica. Colaborador con otras Escuelas oficiales de Terapia Gestalt. Mentoría y supervisión con los maestros gestálticos Ramón Resino y Antonio Gámiz. Educador, experiencia con adolescentes, colectivos desfavorecidos, grupos de apoyo emocional, escolar y talleres experienciales. Formado y con amplia experiencia en psicoterapia de grupos, expresión corporal y artes marciales. Practicador de Hatha Yoga y meditación.

Terapias

TERAPIA GESTALT

TERAPIA EMOCIONAL

BIENESTAR EMOCIONAL

TERAPIA GESTALT

“Yo, tú, aquí y ahora”

¿Qué es la terapia Gestalt?

La Gestalt es la terapia del Aquí y Ahora. Pone el acento en el momento y experiencia presente. Es una psicoterapia humanista que trabaja desde el Darse Cuenta de la conciencia. Es una terapia (θεραπεία. Therapia = tratamiento) y una filosofía. Trabaja desde la salud, la vida y el potencial humano.

Habría muchas formas condensadas de definir el trabajo terapéutico de la terapia Gestalt, pero una de ellas sería: Sentirte escuchado, entendido y querido por ser como eres. Cuerpo, mente, alma. Yo, tú, aquí y ahora. Presente, conciencia y responsabilidad. Auto-realización, auto-apoyo y autenticidad.

Es, a groso modo, una terapia de crecimiento y consciencia. Vanguardista y poco convencional, trabaja con una visión holística (holos; entero) de la salud y del ser humano.

La Gestalt es una terapia que, salvo por motivos personales del profesional, no tiene tabúes o limites que impidan el acompañamiento y la ayuda. Desde encenderle un cigarrillo al paciente, que decía Laura Perls, hasta peinarlo, acunarlo… Lo que sea, si puedo ayudar. Sin juicio, sin moralismos, sin tabúes ni peripecias mentales.

La terapia Gestalt tiene muy presente el trabajo corporal, como buenos herederos espirituales de las terapias bioenergéticas de Reich y Lowen, y ocupa además un lugar relevante entre las terapias psicocorporales. La terapia Gestalt mantiene un constante dialogo con el cuerpo que supone un continuo rescate y ajuste de las partes.

El cuerpo solo refleja verdad, por lo que en la Gestalt se está constantemente atendiendo al cuerpo, las emociones y sensaciones para la toma de conciencia (O Darse cuenta). Este Darse cuenta es, además de la capacidad de hacerse cargo de lo que me está pasando, es la integración de lo emocional, lo afectivo, lo corporal, con lo mental y cognitivo.

En definitiva, la terapia Gestalt es una filosofía vital que asume los valores de respeto y responsabilidad sobre todo lo que siente, piensa y hace. Es una terapia que abraza la libertad, la existencia y la naturaleza de uno mismo. Es además un complemento balsámico perfecto para personas que están bajo algún tipo de trastorno orgánico (salvo criterios profesionales o del profesional). Es demasiado beneficiosa como para limitarla a un público, colectivo, trastorno o neurosis.

¿Cómo es el método?

Experiencial. Se centra en el presente, en el aquí y ahora, donde se da la vida. El método o forma de trabajo no se centra en el pasado o en lo que pudiera ser, sino que se centra en la experiencia inmediata, en lo concreto y lo obvio.

La dificultad para situarnos en el presente, es algo que ya tiene que ver con nosotros, y que seguro, tiene su origen en el pasado. Cualquier bloqueo o juego mental que impida el contacto presente, es el reflejo de algo nuestro que emerge. Es decir, desde el presente, lo pasado y lo inconcluso asoma. Y es así, dentro del Aquí y Ahora, como la Gestalt moviliza los asuntos pasados e inconclusos.

El propósito es que el sujeto tome conciencia de lo que siente, piensa y hace, y que pueda ir aceptándose como para experimentar y transformar el presente de una forma creativa.

Dicho esto, la Gestalt va más allá del trabajo terapéutico, es sin duda una filosofía y una forma de vida relacionada con la búsqueda interior, desarrollo emocional y/o espiritual.

¿En qué consiste esa filosofía de vida?

En vivir el aquí y el ahora. En coger el valor de respeto y responsabilidad ante todo. En tratar de confiar e ir a favor de la vida en todo momento, sin tratar de oponerse o luchar. También en buscar, en querer ir más allá  y hacernos conscientes de lo inconsciente, mirar esa parte oscurecida que de alguna manera está presente, y poder liberar así todas esas emociones y tensiones que durante tanto tiempo permanecieron calladas. Y donde sin luchar, podamos sacarlo fuera, ver qué pasó, cómo fue; lo pongas fuera para luego y solo luego, darle un nuevo sitio para poder seguir adelante.

Toda esta filosofía de vida se expresa dentro y fuera de la consulta. Es una actitud y como tal, se transmite, se contagia a través del contacto y de la experiencia.

Toda esta filosofía por si sola tiene un gran valor terapéutico, pero a veces es mejor hacerlo en el contexto de la terapia, donde no va a ocurrir ninguna desgracia o nadie nos va a juzgar por expresarnos y manifestar lo que sentimos y pensamos.

¿Para quién está indicado la terapia Gestalt?

Para todos. Funciona y no necesita de diagnósticos previos o cualquier etiqueta para acudir a terapia y encontrar beneficios. Eso sí, no es una terapia que se interese por lo superficial, ni acostumbra a regalar nada. El terapeuta acompaña por donde transite en cliente. Entonces, funciona con personas que persiguen, no solo el alivio de los síntomas, sino crecer, buscar, encontrar, experimentar, cuestionar y resolver conflictos internos. Volverse más conscientes al fin y al cabo. Todo esto conlleva un cambio en la persona y en su salud. Esto revierte en su calidad de vida y además, se genera un concepto más rico, útil y responsable del malestar o conflicto. Y no solo sirve en pleno duelo, la terapia Gestalt es como un bálsamo, ayuda y hace bien siempre, sea el momento que sea.

Ahora bien, ¿qué pasa con los perfiles psicóticos y demás trastornos orgánicos? Esto es importante. La terapia Gestalt ayuda a progresar a estos pacientes pero no cura este tipo de trastornos. Puede ser un complemento perfecto, pero para los trastornos orgánicos hace falta medicación. Aunque también es cierto que conlleva ciertos riesgos apoyarse en exceso en los fármacos, pero esto sería otra cuestión. Y por supuesto también, el criterio y capacitación profesional. Dicho esto, la terapia Gestalt es para todos, con o sin crisis, con o sin tratamiento, con más o menos neurosis, porque ofrece indudablemente unas herramientas formidables para el bienestar y crecimiento personal.

¿Cómo es una sesión?

Dentro de un espacio íntimo y seguro. Sin interferencias de por medio como mesas, test, cuadernos, bolígrafos, etc. Es un encuentro yo-tú sin interferencias externas. Durante las sesiones, el terapeuta acompaña y anima al paciente a que exprese lo que siente y a mantener la atención en la experiencia inmediata entre terapeuta-paciente. El terapeuta acompaña para sacar a luz esos sentimientos, emociones, deseos, creencias, etc. Poniendo el foco en el sentir, apoyándose en la sabiduría del organismo y escapando de intelectualizaciones o juegos lógicos que surjan por parte del paciente.

Desde la atención al presente y a través del cuerpo, las sensaciones y emociones estimulan la capacidad de darse cuenta del cliente/paciente. Si alguien aprieta los puños, se le invita a que repita y exagere el gesto hasta hacerse consciente de la postura o gesto, le conecte con algún asunto o emoción y poder sacar lo que está inconcluso y bloqueado. Todo con el fin de que el paciente tome consciencia y responsabilidad de lo siente y le pasa, y poder ir acompañando en el transito del apoyo externo hacia el autoapoyo.

¿Cuándo acaba la terapia?

Cada persona, cada cuerpo, casa asunto o demanda lleva unos tiempos siempre variables. Aun así, el proceso suele concluir cuanto hay una toma de consciencia profunda que implica ciertos cambios y que va liberando al paciente de los patrones que le llevaron a terapia. En las primeras sesiones se reencuadra el trabajo, terapeuta-paciente concretan el motivo por el que viene a terapia y desde ahí se pacta, digamos, más que un tiempo, un asunto o tema a trabajar. Se puede quedar ahí y darse por finalizado el proceso, o bien, puede volver a reencuadrarse el trabajo si salen otros asuntos y la persona quiere trabajarlos.

O también puede ocurrir que se interrumpa, tanto por parte del cliente, como del profesional que decida derivar a la persona por diferentes motivos, por supuesto todos, de índole profesional.

Aunque se suele acordar entre terapeuta y paciente, hay señales inequívocas de que se ha transitado el proceso y se ha ganado en bienestar, como lo son los cambios en su actitud y en su vida, en el movimiento corporal, en el tono de su voz o en el lenguaje que usa. Y por supuesto el sentido del humor con uno mismo, usando los rasgos del carácter a favor y no ya en contra. Reírse de uno mismo además de ser un buen síntoma por sí, es una señal clara de reconciliación de las partes e integración del carácter.

¿Tan importante es ser consciente?

Ser consciente es ser más libre. Es ejercer y habitar tu libertad con mayor profundidad. Ya con esto… debería bastarnos, pero además es tener apoyo. Es crecer y fluir. Es saber qué dar y saber qué recibir. Ser consciente de las emociones es un gesto de auto-cuidado y responsabilidad que no hace daño ninguno. De hecho, es curativo y además del apoyo que genera, fomenta la empatía entre seres vivos. Cuando me veo de verdad, me miro y me reconozco, entonces, puedo mirarte y aceptarte. Puedo quererte por como eres y no por como quiero que seas.

Además, ser o estar consciente nos conecta con la vida, nos conecta con el otro o lo otro. Abre puertas y deshace nudos. Y bueno, es además la única puerta para tratar cambiar o crecer en la vida, porque realmente no hay transformación. No puedes dejar de ser algo como sí deja de ser gusano la mariposa. No. Pero, lo que si hay es consciencia. Y es aquí donde lo humano se transforma, en la consciencia. Cuando una conciencia se hace consciente, se desvela y trae el cambio consigo. Sin consciencia no hay cambio.

La consciencia no solo hace despertar a las personas, sino que también es capaz de cambiar el curso evolutivo de los hechos y de la historia. La consciencia nos despierta y nos hace libres, nos devuelve todo nuestro potencial sin desconectarnos del otro. Ser consciente es estar en el aquí y ahora. Este estar en el presente nos conecta y vincula con lo presente, con lo palpable, con lo que está aquí, con lo concreto. Ser consciente es estar en la vida, es estar presente en cada momento presente. Yo, aquí y ahora.

¿Y no ser consciente, tiene consecuencias?

Sí y no. Me explico. Esta pregunta además de interesante, tiene algo de trampa porque, ¿qué es una consecuencias? En parte podríamos decir que no las hay porque no ser consciente no incapacita para estar en la vida; pero si las hay porque te dificulta y limita el contacto y te reduce las perspectivas y posibilidades en la vida. Pero cuidado porque decir que si sin más, podría entenderse como un cierto adoctrinamiento o cierta exigencia hacia el ser consciente. O peor aún, entender el ser consciente como si fuera un estado trascendental, estático e incorruptible. Desde la Gestalt consciencia y neurosis van de la mano. Es un camino en el que cuando una parte se ilumina, otra se oscurece. Solo el Buda consigue dicha trascendencia. Pero claro, también decir que no hay consecuencias tal cual, seria obviar la superficialidad que nos rodea y esa fe ciega en lo material, lo egoico y tangible. Veámoslo.

Dice el refrán que la curiosidad mató al gato, con un sentido disuasorio para aplacar la inquietud que emerge. Y visto así puede parecer peligroso ir más allá y cuestionar lo establecido. De acuerdo pero, si me quedo donde estoy, esto conlleva menos riesgos porque arriesgo menos precisamente. Y si arriesgo menos en mi vida, pierdo menos como es natural.  Pero, ya no solo pierdo menos, sino que también gano menos. Entonces bueno, no ser una persona consciente no trae ninguna serie de infortunios consigo. Es solo una vida menos consciente, con todo lo que eso conlleva pero sin catástrofes añadidas. Y es más, en muchos aspectos es una vida mucho más segura y estable la no consciente.

Esto me lleva al gato y su curiosidad… Yo sospecho que el felino fue asertivo, siguió su instinto, su necesidad, murió haciendo uso de su libertad y murió consciente. Murió sabiendo. Con esto me vengo a referir a todo el esfuerzo y la dificultad que conlleva el camino de la consciencia y como por el contrario, el no ser consciente suele ser la opción que implica menos riesgos y resistencias. Y esto también es hacer uso de mi libertad y mis recursos, por lo que hay que respetarlo.

En un plano algo más profundo como en la terapia, es algo distinto. Porque independientemente de la libertad de cada uno, es decir, que luego quiera o no quiera trabajarlo, en terapia se trabaja para la consciencia del paciente. Se invita a explorar, contactar y darle expresión. En la Gestalt como en otras corrientes y culturas entendemos la consciencia como la visión. Y en la terapia, a la falta de visión le llamamos neurosis. No ser consciente es estar con la visión limitada, borrosa o enturbiada. Por contra, si soy más consciente veré más y mejor. Por esto desde la Gestalt entendemos la neurosis como un oscurecimiento de la visión interna. Ves menos y peor. Así pues, ser consciente es traer a la luz todos esos otros aspectos de uno mismo y de la vida que en algún momento fueron oscurecidos y se salieron del campo de visión. Esto mismo puede ser un proceso duro y costoso para la persona. No es ni mucho menos la opción más fácil. Si la más sana. Consciente, veré mi dolor y sanará. Inconsciente, sufriré, no sanará y lo llevaré conmigo.

Además, si uno no tiene consciencia de sus emociones corre el riesgo de ir proyectando en los demás (sin darse cuenta) esas emociones. Algo muy común y que acaba deteriorando muchas relaciones. O algo más complejo pero no menos común, se forma un daño psicosomático. Un daño como energía de-vuelta hacia el propio organismo. Por falta de consciencia, por falta de voz, el cuerpo grita. La somatización es fruto de la falta de consciencia. Es la forma que encuentra el cuerpo para expulsar esa energía. Y es que, ya sea la consciencia o la inconsciencia, ambas tienen un potencial incalculable y ambas reposan simbióticamente en el cuerpo. Dicho todo esto, me atrevo a decir que si, que tiene consecuencias.

¿Y los resultados?

Una nueva forma de estar en la vida. Una re-educación al servicio de la vida y mi salud. Cuando sabes lo que te pasa, es como mirarse desnudo al espejo: sabes lo que hay, ves tus puntos fuertes y puntos débiles, y desde ahí te duchas, te peinas, te vistes y creas toda una cultura de aseo y de arreglo con uno mismo. Me reconozco y me cuido. Me permito ser y dejar ser. La consciencia que te da la terapia Gestalt es como ese espejo donde poder mirarse y con el que también dejas de depender de los otros para poder verte. La terapia Gestalt te devuelve la mirada.

TERAPIA EMOCIONAL

“Tú energía al servicio del corazón”

¿Qué es?

Terapia de acompañamiento y crecimiento emocional. Las emociones determina la forma con la que miramos a la vida. A veces, sin darnos cuenta vemos el mundo a través de una determinada emoción. Tanto una emoción que siento, como una que no quiero sentir va a condicionar mi mirada. En un campo abierto como es la vida, es la emoción la que va marcando el camino. Saber qué siento, cómo lo siento aporta un verdadero y profundo aprendizaje emocional y personal. La identificación y expresión emocional nos libera de las tensiones que dicha emoción aguarda, devolviéndonos toda nuestra energía y bienestar. Entender la neutralidad de las emociones más allá de la escala buena o mala, poder ver la función adaptativa de estas, reconocernos en cada emoción y como no, recuperar la energía que las emociones nos brindan, es uno de los objetivos del trabajo emocional que ofrecemos desde BienStar Este es un trabajo centrado en el darse cuenta de los distintos estados emocionales. Crear una relación activa y consciente con mis propias emociones y mi salud. Un espacio donde poder profundizar en mi propio sentir y expresión. Desmontando prejuicios, creencias o sensaciones que limiten la propia expresión emocional. La terapia emocional supone la diferencia entre dolor y sufrimiento. Las emociones son naturales como el dolor y ambas llegan y se van. El sufrimiento es lo que hacemos por no sentir dolor. Y esto no se va de manera natural.

¿En qué puede ayudarme?

Entender la neutralidad de las emociones más allá de la escala buena, mala, mejor o peor,  poder ver la función adaptativa de estas, reconocernos en cada emoción y como no, recuperar la energía que las emociones nos brindan, es uno de los objetivos del trabajo emocional que ofrecemos desde BienStar. Todo este trabajo emocional, conlleva todo un proceso de exploración y autoconocimiento de uno mismo y de sus emociones. A veces también, vamos por la vida como dominados o anclados en ciertas emociones, reconocerlo y atenderlo puede suponer un verdadero cambio para la persona.

¿Cómo se trabaja?

Este es un trabajo dinámico centrado en el darse cuenta de los distintos estados emocionales. Crear una relación activa y consciente con mis propias emociones y mi salud. Un espacio donde poder profundizar en mi propio sentir y expresión. Desmontando prejuicios, creencias o ideas que limiten la propia expresión emocional. La terapia emocional supone la diferencia entre dolor y sufrimiento. Las emociones son naturales como el dolor. Ambas llegan y se van. El sufrimiento es lo que hacemos por no sentir dolor. Y esto no se va de manera natural. El trabajo emocional supone un profundo cambio y es, a mi humilde entender, un paso más en el camino hacia la libertad. No desde el abandono o dominio de las emociones como un yogui asceta, si no desde el reconocimiento, la aceptación, el derecho y el cuidado de mi propio sentir. A veces llevamos en lo más hondo de nosotros la falta de derecho o dificultad para sentir ciertas emociones, con el condicionamiento que esto supone. Como un plano inclinado donde todo objeto cae o resbala para el mismo lado, esta dificultad nos inclina o tuerce en la vida también, ya sea huyendo, evitando o apegándonos a ciertas emociones. Así pues,  el trabajo emocional supone un auténtico crecimiento, reajuste y equilibrio personal.

BIENESTAR EMOCIONAL

“La energía fluye hacia donde se dirige la intención”

¿Qué es?

Desde BienStar te ofrecemos diferentes servicios especializados para tu bienestar emocional. Lo que necesites, está en BienStar.

El bienestar emocional es un concepto que se apoya en la calidad de vida a nivel emocional. Busca una buena relación con uno mismo y con la vida. Cada persona tiene sus necesidades, preferencias, gustos y lenguaje. Por ello, el bienestar emocional abarca desde la terapia profunda y/o autoconocimiento, hasta el deporte, ocio, relaciones interpersonales, etc. No hay una sola formula que pueda valer a todos. Cada cual encuentra su camino.

¿Cómo puede ayudarme?

Desde Bienestar nos centramos en el aspecto más íntimo de la persona. Trabajamos desde el cuerpo, la mente y las emociones. Un enfoque multidisciplinar al servicio de la salud consciente, activa y responsable. Por ello, haremos todo lo posible para ajustarnos a ti y tu necesidad.

Terapia semanal, quincenal, sesiones sueltas, inteligencia emocional, terapia Gestalt, fisioterapia integrativa, asesoría afectiva-personal, talleres vivenciales, trabajo de duelos, trabajos psicocorporales, supervisión, meditación, relajaciones, acompañamiento emocional, atención plena, autoconocimiento integrativo o expresión artística.

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Tu bienestar emocional se merece lo mejor. Nosotros nos ajustamos a ti.

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